Taller de Introducción a la Macrobiótica. 9 de junio de 2017. 17,30h.

El próximo viernes, 9 de junio de 17,30h. a 20,30h. impartiré un taller de Introducción a la Macrobiótica teórico en el Centro Espacio Orgánico de Alcobendas (Madrid). 

Si estás interesado no tardes en apuntarte! 

Os comparto el artículo que al respecto ha escrito Laura Bermejo:

Macrobiótica, la alimentación equilibrada

La cultura oriental y sus tradiciones centenarias han influido mucho en la cultura de Occidente y son muchos los adeptos que se suman a las diferentes filosofías y costumbres de esta zona del planeta. La macrobiótica es una de estas filosofías que ha conseguido tantos seguidores, especialmente en las grandes ciudades occidentales. Sea por moda o por verdadera convicción, ha calado hondo, y es fácil encontrar restaurantes y tiendas especializadas en macrobiótica.

Fue creada por el filósofo japonés George Ohsawa, y extendida por su discípulo Michio Kushi. Está basada en los cinco elementos de la Medicina Tradicional China y el principio del Ying y el yan, dos conceptos opuestos entre sí, pero inseparables. El objetivo de la macrobiótica es conseguir armonía entre ambos, de ahí que se la conozca como la alimentación equilibrada. Macrobiótica significa literalmente “Gran Vida”.

Aunque su base es la alimentación, la macrobiótica es una enseñanza global que persigue el desarrollo a nivel total, es un sistema holístico.  Para la filosofía japonesa el principio del ying y el yan rige el funcionamiento del mundo y por eso la teoría macrobiótica afirma que si se equilibra este principio, empezando por la alimentación, se consigue la armonía en otros estadios como el corporal o espiritual.

Muchas personas que practican la macrobiótica aseguran que sus vidas han experimentado un cambio general. Más allá de que se quiera abrazar o no este sentido espiritual o filosófico, la alimentación macrobiótica puede ser una dieta beneficiosa para la salud, porque comparte muchos fundamentos con otras dietas saludables. La tesis fundamental consiste en encontrar, como decimos, el equilibrio entre el ying y el yan, que traducido en términos terrenales y nutritivos son por ejemplo el sodio y el potasio.

¿Y qué alimentos son ying y cuáles son yan? Los alimentos yang son los cereales, las legumbres, el pescado, la carne, la sal, las verduras de raíz o el alcohol, entre otros y los alimentos yin el azúcar, la miel, las frutas o la remolacha.

De primeras, puede resultar chocante o difícil conocer esta proporción que ajuste el organismo, pero la alimentación macrobiótica adapta la dieta a la constitución de cada persona por lo que el cuerpo de cada uno irá indicando en qué dirección ir. De todas maneras, para empezar, puede ser conveniente acudir a un curso de macrobiótica o visitar un nutricionista especializado que aporte algunas pautas básicas. También se puede leer algún libro sobre el tema como “Macrobiótica zen: el arte del rejuvenecimiento y la longevidad” de George Ohsawa, o “El libro de la macrobiótica” de Michio Kushi.

A grandes rasgos, algunos preceptos de la alimentación macrobiótica son: el consumo de cereales como base imprescindible (integrales y cultivados sin pesticidas); eliminar productos refinados como el azúcar, pan blanco, embutidos o bollería industrial e introducir algas en el menú. La alimentación macrobiótica no prohíbe el consumo de productos animales, pero estos deben sernaturales y ecológicos, así como el resto de productos de la dieta. La macrobiótica apuesta por productos de calidad, naturales y de temporada. Propone, asimismo, comer solo cuando se tiene hambre, en cantidades moderadas y masticando tranquilamente.

Si te ha picado la curiosidad, puedes acudir a nuestro próximo taller de cocina macrobiótica y después,  si te atreves con la cocina, probar tú mismo alguna combinación. Te damos algunas ideas:

-Arroz integral con alga kombu, legumbres y tofu.

-Caldo de algas con puerro, cebolla y zanahoria.

-Ensalada del algas wakame con pepino, sésamo, vinagre de arroz, aceite y soja.

-Verduras con shiitake (hongo japonés).

-Ensalada de kale con garbanzos, champiñones frescos  y mezcla de semillas.

Laura Bermejo, colaboradora de Espacio Orgánico