¿Somos lo que comemos? Entrevista a una superviviente.

¿Somos lo que comemos?

Esa pregunta se la hizo Nohora M. Parga, la autora de El Gozo de Existir, quien tuvo una hemorragia cerebral en octubre de 2012 y es una del 38,4% de supervivientes de los cuales el 45% queda con alguna discapacidad.

Yo la conocí en un taller sobre comida macrobiótica que impartí en febrero de 2014 y ella incluyó nuestro encuentro en su libro.

Aquí comparto una entrevista que le hice hace poco tras la auto-publicación en Amazon de El Gozo de Existir.

Spiraldia: ¿Por qué te decidiste a hacer la dieta macrobiótica?

N.M. Parga: Debido a las cirugías, me tocó tomar muchos analgésicos para calmar el dolor y pastillas para poder dormir. Lo que nadie te dice es que el ibuprofeno no debe tomarse más de cinco días seguidos porque tiene efecto rebote.

Yo lo tomé durante meses y afectó las articulaciones de mis manos. Los nudillos comenzaron a hincharse, me salieron puntitos rojos en ellos y me dolía mucho mover los dedos. Tengo dos niños pequeños en casa y la comida la preparo yo, imagínate el panorama. (sonrisas)

El médico de la seguridad social me dijo que eran sabañones por el frío, pero no me convenció y decidí investigar.

Spiraldia: ¿en qué momento te interesaste por la macrobiótica?

N.M. Parga: Justo en esos días una amiga me comentó que tú ibas a impartir un taller de comida saludable. Cuando miré el menú que ibas a enseñar a preparar (arroz integral, sopa miso con algas y daikon, tempeh aderezado con biotamari y gomasio[1]) me sonó a japonés básico. Como soy muy curiosa y me encanta cocinar, decidí apuntarme para saber cómo preparar todo eso.

Además, para estimular las nuevas conexiones del cerebro es necesario hacer cambios permanentes en nuestra rutina y aprender algo nuevo cada día.  Me han quitado un trocito de cerebro y muchas neuronas, así que me he propuesto abrirme al cambio, atreverme más cada día.

Spiraldia: tu libro es un testimonio de vida, ¿cómo te ayudó la dieta macrobiótica?

N.M. Parga: la dieta macrobiótica fue todo un reto, pero logré hacerla a raja tabla dos semanas.

A la tercera me relajé un poco y volví a comer queso de cabra. Lo que sí puedo confirmar es que la inflamación, el dolor y los puntitos rojos de mis dedos desaparecieron pasadas tres semanas. Y creo que fue gracias a la dieta macrobiótica.

Spiraldia: ¿Qué fue lo que más te gustó del taller?

N.M. Parga: Me gustó que éramos pocas personas y había muy buen ambiente. Además, tu eres muy alegre y explicas bastante bien las recetas y las bases de la cocina macrobiótica.

Me gustó que nos recordaras la importancia de escuchar nuestro cuerpo y que nos propusieras dejar de comprar todo lo que nos venden y adaptar nuestra comida al clima y a los productos locales y de temporada.

El taller me motivó a probar nuevas recetas y abrirme a mi creatividad culinaria.

Spiraldia: ¿Creatividad culinaria?

N.M. Parga: Sí. Creo que todos somos creativos pero la rutina y el sistema nos restringen mucho. Por eso intento explorar mi creatividad en todos los campos.

En general, no soy capaz de seguir una receta al pie de la letra. Siempre tengo que cambiar algún ingrediente, la cantidad, la temperatura, el tiempo. Me gusta probar.

Spiraldia: en tu libro dices que la cocina es una forma de expresar amor. ¿De dónde viene esa idea?

N.M. Parga: de mi familia. En mi casa la comida siempre ha sido un símbolo del amor y del cariño. Cuando viajo a Colombia a verlos, mi mamá y mi papá siempre me preparan mis platos favoritos. Porque los dos cocinan de maravilla y lo hacen con mucho amor. Eso se siente en el sabor, en el olor y en lo bien que te cae la comida.

Mis tías cocinan delicioso y mi tío Quique, además de ser un chef muy creativo, es historiador y ha publicado varios libros. Uno de ellos es “Fogón Caribe”, la historia de la gastronomía del caribe colombiano.

Spiraldia: ¿Y por qué incluiste el tema de la macrobiótica en tu libro?

N.M. Parga: porque es parte de mi proceso de sanación. El Gozo de Existir es un testimonio de crecimiento personal, es una búsqueda de mí misma tras vivir una situación muy desagradable en el trabajo que deterioró mi salud y que me dejó sin empleo y en la UCI.

Spiraldia: ¿Crees que el estrés en el trabajo causó tu hemorragia?

N.M. Parga: Yo tenía una malformación congénita y no lo sabía porque nunca tuve síntomas. La hemorragia me iba a suceder sí o sí en algún momento de mi vida.

Pero, según afirma Daniel Goleman en Inteligencia Social, el estrés, el aislamiento, el acoso y la depresión tienen un efecto negativo en la salud de quienes lo padecen. El estado de indefensión aumenta la presión sanguínea y las probabilidades de desencadenar una enfermedad cardiovascular.

Spiraldia: En tu libro cuentas lo que te pasó, cómo lo llevaste y lo que aprendiste. ¿Nos podrías dar algunas claves de lo aprendido?

N.M. Parga: en el libro doy mucha información, pero me gustaría destacar algunas ideas:

  • La gratitud es poderosa y nos hace ser felices. Cada día doy gracias por un nuevo amanecer lleno de posibilidades.
  • El amor es un sentimiento que expande y no tiene nada que ver con el sufrimiento, ni el sacrificio. El amor se basa en el profundo respeto por la experiencia de cada cual.
  • Estamos aquí para aprender a amarnos a nosotros mismos incondicionalmente. Parece una tontería, porque creemos que lo sabemos, pero es todo un reto.
  • La vida es un regalo precioso y temporal. ¡Sácale el jugo y aprende a disfrutar!

Spiraldia: Para terminar, ¿cuál es tu cita favorita relacionada con la nutrición?

N.M. Parga: Hay muchas citas que me encantan, de hecho en mi libro comienzo cada sección con una cita, pero dejaría esta:

 “Que el alimento sea tu medicina y que tu medicina sea el alimento

Hipócrates

Spiraldia: Un placer Nohora! Gracias por tu libro, tu lucha, tu valentía, tu alegría, tu energía y por compartirnos tu experiencia! 

[1] Daikon: rábano japonés, blanco y largo que se puede comprar crudo o deshidratado. Tempeh: producto alimenticio procedente de la fermentación de la soja que por su valor nutricional se emplea como sucedáneo de la carne. Biotamari: salsa de soja ecológica. Gomasio: condimento nutritivo resultado de triturar y mezclar semillas de sésamo con sal marina no refinada.

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