Hipoglucemia: controlarla con alimentos saludables

La hipoglucemia es un estado muy común en nuestra sociedad, más del 80% de la población, si no más, experimenta algún grado de hipoglucemia. Arrebatos emocionales y cambios de humor son los efectos que ocasiona las variaciones en los niveles de azúcar en sangre y que producen que la persona alterne explosiones de alegría y depresión.

Se produce tras un ayuno prolongado o tras un ejercicio intenso. También ocurre cuando el páncreas pierde la capacidad de segregar glucagón (conocida como la hormona del estrés) y eleva los niveles de azúcar en sangre.

Las personas que suele desear dulces varias veces al día puede que padezcan sin saberlo hipoglucemia.

Después de las 2h. de la tarde, y cuando el sol comienza a descender es cuando estas personas siente aún más el deseo de ingerir dulce. Si no pueden acceder a ello comienzan a experimentar fatiga, insomnio, falta de energía y concentración, frustración, depresión, insatisfacción en general. Incluso al llegar la tarde/noche puede que ni quieran cenar, solo dormir y descansar. Sus cambios de humor se van volviendo más extremos y sus relaciones personales más inestables.

Al llegar el día, cuando el sol se eleva sus niveles de azúcar en sangre suben también y su fortaleza y vigor vuelven, se sienten de nuevo normales o revitalizados. Pero al llegar la tarde, siguiendo la energía del día, baja otra vez y de nuevo están irritados y molestos.

La mayoría de estas personas no son conscientes de que tienen niveles bajos de azúcar en sangre de manera crónica y que esto además afecta o causa problemas de relación en su entorno.

En casos extremos la hipoglucemia puede causar mareos, desmayos, temblores o convulsiones. Las mujeres tienen una mayor tendencia a sufrir hipoglucemia que los hombres.

Algunos síntomas son pulso irregular, palidez, sudores, bostezos, alergia y dermatitis, estreñimiento y diarrea, dolores de cabeza, cándida, enteritis, reumatismo, esterilidad y abortos, anemia y mareos, inestabilidad mental, fatiga, depresión, estrés, irritación, cambios bruscos de humor, excitabilidad, nerviosismo, falta de objetivos y sueños en la vida, duda, miedo, aislamiento,…

Los huevos, el pollo, la ternera, el cerdo, así como los lácteos o el marisco tensan el páncreas impidiendo que segregue glucógeno de manera normal. Y cuando el nivel de azúcar cae comienzan los antojos en forma de azúcar, refrescos, bollos, galletas, chocolate, miel, zumos, frutas, especies, estimulantes, vino, cerveza, bebidas espirituosas, café, té negro, helados,… cualquier cosa que ayude a relajar el páncreas.

Por lo que tenemos que tratar de evitar o reducir este tipo de alimentos que convierten nuestras emociones en una montaña rusa.

Lo que parece un inofensivo bollo con un café con leche y azúcar por la mañana, que parece nos proporciona energía muy rápidamente, se convierte en escasos minutos en fatiga tan pronto el azúcar abandona el torrente sanguíneo, por lo que al cabo de un rato, cuando volvemos a sentirnos tensos, queremos otro café o una galleta o las dos cosas para volver a sentir ese “subidón”. Y si lo hacemos un día, por supuesto no ocurre nada, pero mucha gente hace este gesto día tras día, año tras año y las consecuencias aparecen al cabo del tiempo.

Necesitamos carbohidratos complejos, no simples, de combustión más lenta que nos proporcionan energía estable, sin altibajos, al largo del día. Por lo que sobretodo deberían desaparecer de la dieta los azúcares simples y los alimentos refinados.

Comer cereales integrales: arroz integral, mijo, quinoa, cebada, trigo sarraceno,…, verduras, y proteínas vegetales como las legumbres, el tofu, el tempeh, ayudarán a aliviar estos síntomas y a equilibrar nuestras emociones.

Reserva tu consulta y empieza a encontrarte bien ya mismo :-)

nutricionconana@spiraldia.com

Ana B. González. Salud y Nutrición. Marzo 2014.