Falafel saludables y más digestivos

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falafel1A mi manera, o como diría Sinatra “My way”, ja, ja, ja! Los más puristas me dirán que de falafel solo tiene el nombre. Pero bueno, me apetecía algo oriental, apenas tomo fritura si no es algún día que como fuera y pido alguna tempura y muy de vez en cuando, y quería probar pero sin descuidar demasiado la salud, por ello decidí improvisar mis propios falafel y acompañarles de hummus también casero, claro!

Por si os apetece algún día, aquí os cuento como los preparé.

Ingredientes:

  • ½ kilo de Garbanzos cocidos
  • 2 Cebollas medianas picadas en pequeñito
  • 1 ó 2 dientes de Ajo
  • Perejil
  • Comino molido
  • Pimienta negra molida
  • 1 cucharada de Bicarbonato
  • Sal marina sin refinar
  • Harina de trigo sarraceno
  • Aceite de Girasol de 1ª Prensada en Frío

Preparación:

La receta original lleva garbanzos en remojo, pero no cocidos, yo he preferido cocerles por aquello de hacerles más digestivos al igual que ocurre con la cebolla, que en crudo suele ser muy indigesta, por lo que la pasé cinco minutos por la sartén con una gota de aceite.

Ahora se trata de mezclar casi todos los ingredientes en el vaso de la batidora y hacer una pasta no demasiado húmeda. Echaremos los garbanzos ya cocidos sin nada de caldo, la cebolla también ya cocinada, el ajo, al que habremos quitado antes el corazón para que no nos repita y condimentaremos con un poco de perejil, otro poco de comino molido y una pizca de pimienta negra molida también. Sin olvidarnos de echar sal y una cucharada de bicarbonato. Y trituramos con la batidora. Si se os quedara demasiado espesa añadir un poco de agua, aunque más puede pasar que se os quede líquida que compacta.

Cuando tengáis la pasta lista la dejamos que repose un poquito. Entre 15 y 30 minutos.

FalafelPasado este tiempo nos ponemos manos a la obra a hacer bolitas con la masa ayudándonos, si estuviera muy húmeda, de echar o rebozar con la harina de trigo sarraceno, así evitamos que lleve gluten la receta.

Como el aceite de girasol aguanta mejor las altas temperaturas que el de oliva, usaremos éste para freírles. En una sartén echamos bastante aceite y cuando esté bien caliente vamos añadiendo las bolitas, cuidando no se nos quemen. Les sacamos cuando estén doraditos.

Como los fritos y el hígado no se llevan muy bien, vamos a ayudar a que todo sea más sencillo de digerir rallando daikon fresco o rabanitos rojos para acompañar, que ya veréis, simplemente al ponerlo en nuestra boca vamos a sentir como nos refresca.

Y si ya tenéis listo también el hummus (aquí tenéis cómo hacerle: Hummus) ya podéis mojar vuestros falafel en él!

Lo suyo sería rellenar pan de pita con los falafel, un poco de hummus o tahini, lechuga y tomate, pero yo no tenía pan de pita, por eso finalmente fue “falafel a mi manera” :-)

Ana B. González. Salud y Nutrición. Marzo 2014.