Gomasio, ya no sé vivir sin tí!

Gomashio
Gomashio

Hoy os voy a hablar de un condimento que en macrobiótica se consume prácticamente a diario: Gomasio. Sé que el nombre a los que no estéis familiarizados con este tipo de alimentación os sonará rarísimo. A mí me pasó lo mismo, al principio me costó recordarlo así como el nombre del mortero que se utiliza para confeccionarlo: "suribachi" y el nombre del palo del mortero: "surikogi". Vaya palabrejas tienen estos japoneses, eh? Gomasio, Suribachi y Surikogi, ja, ja, ja!

Os confieso que hacer gomasio es un verdadero placer, todo un ritual que puedes utilizar incluso para meditar dejándote envolver con su olor y calor colocando el suribachi entre el segundo y tercer chakra. Su sabor es inconfundible y sus propiedades incalculables.

Pero volvamos a lo terrenal. Como os decía, este condimento, el gomasio, es sin duda el condimento que se suele usar con más frecuencia en la cocina macrobiótica, y que no es otra cosa que: triturar semillas de sésamo tostado con sal marina también tostada. Para trituralas se utiliza un mortero llamado Suribachi y el mango del mortero, que llaman Surikogi.

Las semillas de sésamo además de ser una excelente fuente de aceite, tienen mucho calcio, magnesio, potasio y hierro.

¿Y por qué tostar las semillas? Lo que hacemos al tostarlas es hacer su aceite fácil de digerir. Pero hay que cuidar de no quemar ni tostar el sésamo demasiado. Vamos a comenzar a prepararlo:

 

 

 

Ingredientes:

  • Semillas de sésamo crudo, no tostado.
  • Sal marina sin refinar

Preparación:

Podemos, por ejemplo, coger 20 cucharadas de sésamo por 1 cucharada rasa de sal. Pero dependerá de la condición de cada persona. Más adelante os lo explico.

Para empezar lavaremos las semillas, podemos utilizar un colador y las escurriremos antes de tostarlas. De este modo, además del eliminar el polvo que pudieran tener hacemos que sea menos probable que se nos quemen.

Os sugiero utiliceis una cacerola, olla o sartén de acero inoxidable. Las de hierro fundido o hierro colado tienden a extraer el aceite y dejarlas muy secas.

Primero empezaremos tostando la sal, así damos tiempo para que sigan escurriendo las semillas ya lavadas. Al tostar la sal sacamos la humedad que pudiera tener y el cloro. Sabremos que la sal está hecha cuando brille y adquiera un color ligeramente grisaceo.

Sacamos la sal y la reservamos para luego. Y a continuación empezaremos a tostar el sésamo.

Utilizaremos una llama medio-alta cuidando y removiendo constantemente para que no se nos tueste demasiado.

Sabremos que está hecho, no cuando cambie de color, probablemente entonces es que ya nos habremos pasado al tostarle, si no cuando cruja fácilmente al partirlo, con la práctica simplemente al morderlo sabremos cuando está, su sabor y aroma son inconfundibles.

Cuando esté las sacamos también y esperamos un poco a que se enfríen. Ten en cuenta que mientras estén calientes, a ser una semilla, se seguirán tostando, con lo que lo mejor es que las extiendas, puedes utilizar la bandeja del horno, pues si las juntas en un plato unas pueden terminar de quemar a las otras.

A continuación echamos la sal en el mortero o suribachi y lo molemos un poco.

Tanto el suribachi (sus estrías nos facilita moler las semillas) como el surikogi (mango del mortero) les podéis comprar en las tiendas o supermercados de alimentación ecológica, por ejemplo en Barcelona lo podéis encontrar en BioSpace (http://www.bioespacio.com/) y en Madrid en Ecocentro (http://www.ecocentro.es/) no son caros y cuidándoles te pueden durar para siempre. No les laves con jabón, con agua es suficiente.

Una vez molida la sal, añadimos las semillas de sésamo ya tostadas y con el surikogi comenzamos a moler. Este es el proceso meditativo que os comentaba al principio. Lo ideal es moler el 80% de las semillas. El aroma que sale al romper es fantástico.

Cuando terminemos lo dejaremos enfriar totalmente ya que si lo envasamos caliente se enranciaría.

Se puede guardar en un bote de cristal durante 2 semanas, aunque lo ideal es hacerlo cada semana.

Más información:

La proporción de sal y sésamo cambia dependiendo del sexo, el clima, la edad,... Si pones demasiada sal sobre estimularás el apetito y te llevará a consumir más líquidos, frutas y dulces.

Debido a los cambios en nuestro medioambiente y de las condiciones de las personas, las proporciones recomendadas también deben adaptarse a cada una de manera independiente.

El estándar es de 16, 18 ó 20 partes de semillas de sésamo por una de sal rasa para la mayoría de los adultos, especialmente aquellos que vivan en climas más cálidos. Para niños pequeños lo mejor sería no añadir sal. Si llevas una vida muy activa, 16 de sésamo por una de sal.  Diferentes combinaciones de sal pueden cambiar en una familia dependiendo de su actividad.

El Gomasio es una buena fuente de nutrientes debido al aceite de sus semillas (omega 6). También ayuda a relajar el sistema nervioso, estimula la digestión y es efectivo si tienes dolor de cabeza, tensión baja (si padeces de hipertensión no te recomiendo tomarlo) o insomnio, para esto lo mejor es que tomes una cucharadita justo antes de acostarte. Favorece la secreción de jugos gástricos y restablece el equilibrio alcalino de la sangre. También realza el sabor de los alimentos: puedes espolvorear el condimento en arroces, pastas, verduras, legumbres o ensaladas.

Un buen arroz integral aderezado con gomasio está delicioso! O la típica tostada de pan, a mi me encanta un pan bueno integral, echo un poquito de aceite y espolvoreo un poquito de gomasio por encima, ummmh, buenísima!

Propiedades de las semillas de sésamo:

1.- Las semillas de sésamo contienen sesamolina y sesamin, substancias que pertenecen a un grupo de fibras llamados lignanos, que previene la tensión alta y protegen el hígado. También se atribuye a los lignanos efectos antioxidantes que ayudan a combatir los efectos de los dañinos radicales libres.

2.- Las semillas de sésamo al ser una buena fuente de vitamina E, puede ayudar a incrementar la fertilidad y fortalecer el corazón y el sistema nervioso.

3.- Medio vaso de semillas de sésamo contiene 3 veces más calcio (600mg) que medio vaso de leche entera.

4.- Uno de los grandes beneficios de las semillas de sésamo es que son altas en fitosteroles (su efecto es bloquear la absorción del colesterol a nivel intestinal). Su composición puede reducir el colesterol LDL y mejorar la salud de nuestro corazón y equilibrar el sistema inmunitario. Las semillas de sésamo son de los alimentos con mayor contenido en fitosteroles (400-413 mg por 100gramos).

5.- Las semillas de sésamo negro se considera un alimento medicinal y es usado en pacientes para recuperarse de las infecciones en los pulmones y de la fiebre.  Las semillas aportan al cuerpo los minerales esenciales durante la enfermedad. Las semillas de sésamo negro son altas en calcio, hierro, cobre, magnesio y fósforo. Estos minerales ayudan tanto al sistema inmunitario, al circulatorio y al nervioso.

En definitiva: Una joya al alcance de cualquiera!

Firmado: "Gomashio Girl" ;-)

Ana B. González. Salud y Nutrición. Diciembre 2013.

nutricionconana@spiraldia.com

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